- Las proyecciones económicas para 2026 muestran que México seguirá fuera del top 10 mundial. La debilidad de la inversión, la incertidumbre institucional y los retos estructurales ponen en duda el alcance del Plan México.
La meta de colocar a México entre las diez economías más grandes del mundo —uno de los objetivos centrales del llamado Plan México— enfrenta hoy una realidad económica compleja. De acuerdo con proyecciones del Fondo Monetario Internacional, el país se perfila para mantenerse entre los lugares 12 y 15 del ranking global en 2026, lejos de la décima posición que actualmente ocupa Brasil.
El principal obstáculo es el bajo crecimiento. En 2025, la economía mexicana registró un avance de apenas 0.7%, el nivel más bajo desde la crisis económica generada por la pandemia de COVID-19 en 2020. Para 2026, las previsiones tampoco apuntan a un repunte significativo: el Banco Mundial estima que México crecerá alrededor de 1.3%, mientras que Brasil lo hará a un ritmo cercano al 2%.
Ernesto Madrid
Incluso la Banco de México —a través de su encuesta a especialistas— proyecta un crecimiento promedio de apenas 1.15% para el mismo año. Estas cifras reflejan un problema estructural: el crecimiento económico del país permanece por debajo del promedio de las economías emergentes.
Uno de los indicadores que explica esta debilidad es la caída sostenida de la inversión. Según el análisis del centro de investigación México Evalúa, la Inversión Fija Bruta —clave para la expansión económica— alcanzó su último máximo en julio de 2024 y desde entonces mantiene una tendencia descendente.
El dato más preocupante es que acumula 18 meses consecutivos de caídas anuales, lo que evidencia un deterioro persistente en el principal motor del crecimiento económico. La inversión pública tampoco ha compensado esta debilidad, manteniendo niveles relativamente bajos en comparación con otras economías emergentes.
A este panorama se suma un entorno de incertidumbre regulatoria derivado de cambios institucionales recientes, entre ellos la reforma al Poder Judicial y las modificaciones a organismos de competencia económica y acceso a la información. Para inversionistas y analistas, estos ajustes generan dudas sobre la estabilidad institucional y el respeto a las reglas del mercado.
El diagnóstico de México Evalúa identifica al menos diez retos que podrían impedir que el Plan México alcance sus objetivos. Entre ellos destacan los riesgos regulatorios en sectores estratégicos como energía y competencia económica.
El marco legal vigente, que prioriza la participación del Estado en la generación energética, limita la flexibilidad para nuevos proyectos privados. Aunque existen mecanismos de planeación y convocatorias, estas suelen estar sujetas a regiones específicas, proyectos definidos y tiempos determinados, lo que ralentiza la expansión de la capacidad energética que la industria necesita.
A estos factores se suman otros obstáculos estructurales: inseguridad pública, déficit de infraestructura logística, falta de talento especializado y una recaudación fiscal limitada que reduce el margen para aumentar la inversión pública. Sin resolver estos problemas, cualquier estrategia de crecimiento corre el riesgo de quedarse corta.
Ante este escenario, el 4 de mayo de 2026 la presidenta Claudia Sheinbaum anunció un paquete de decretos para fortalecer el Plan México. El objetivo es acelerar la inversión nacional y extranjera mediante simplificación administrativa, digitalización de trámites y mayor certidumbre jurídica.
Entre los proyectos anunciados destaca un programa de inversión mixta por aproximadamente 5.6 billones de pesos entre 2026 y 2030, distribuido en ocho sectores estratégicos. De ese monto, alrededor del 54% se concentraría en el sector energético, con énfasis en proyectos de generación eléctrica y energías renovables.
El plan también busca aprovechar la coyuntura del nearshoring, fenómeno que ha llevado a empresas globales a reubicar parte de sus cadenas productivas fuera de Asia. México ya muestra señales de esta tendencia: el país ha comenzado a sustituir parcialmente a China en importaciones estadounidenses de computadoras, componentes electrónicos y otros bienes tecnológicos.
El Plan México parte de un diagnóstico correcto: el principal freno al crecimiento del país es la baja inversión y la excesiva burocracia. Las medidas para digitalizar trámites, establecer ventanillas únicas y fijar plazos de resolución podrían mejorar el ambiente de negocios si se implementan con eficacia.
Sin embargo, el reto es más profundo. La experiencia reciente muestra que la inversión responde no solo a incentivos administrativos, sino también a factores como seguridad pública, estabilidad regulatoria y fortaleza institucional.
México enfrenta así una paradoja económica: el contexto internacional le ofrece una oportunidad histórica para atraer capital y consolidarse como centro manufacturero en América del Norte. Pero si el crecimiento permanece cercano al 1% anual y la inversión sigue debilitándose, el objetivo de ingresar al top 10 de las economías mundiales seguirá siendo más una aspiración política que una realidad económica.
@JErnestoMadrid
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.