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DALTONISMO GUBERNAMENTAL

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Por Rafael Lulet

La catalogación del estatuto de la pandemia C-19 por estados, se planeó según el gobierno federal en “semáforos epidemiológicos” definidos en colores, para indicar la alerta de cada población, el cual, debería de ser conforme al número de contagiados, sin embargo no ha sido así, este argumento lo manejaron en base a la ocupación hospitalaria, algo no significativo de la emergencia sanitaria porque ese indicador no refleja la verdadera radiografía de la presencia y peligrosidad del virus.

Como se ha mencionado la semaforización por estado se deriva en base a la ocupación hospitalaria pero aquí encontramos a diversas personas quienes por miedo a llegar a un hospital y morir sin ver a sus familiares o peor las leyendas urbanas marcan que cualquier persona enferma con síntomas menores, al hospitalizarlas mueren rápidamente y todavía aún más, cualquier interno por otra enfermedad de improviso le diagnostican con Covid y fallece posteriormente, cuando los familiares se preguntan el ¿por qué? Si tenía otra patología u otros síntomas no vinculados con el coronavirus.

Con los argumentos antes mencionados la gente tiene miedo y muchos optan con mejor no ir al hospital y quedarse en casa donde algunos mueren, otros logran sanar, y eso no es considerado dentro de esa disposición sin mencionar que algunas personas no las quieren ingresar en los hospitales por faltas de cama a pesar de publicarse en la página del gobierno la existencia de las mismas aunque en la realidad sea otra, en síntesis fundamentar la semaforización en base a la “capacidad hospitalaria” es solo una premisa engañosa, un timo del mismo gobierno para mantener la semaforización en donde lo quieren tener.

La Secretaria de Salud, el jueves pasado había mencionado que algunos Estados deberían de regresar a color rojo en este ardid de semaforización entre ellos estaban: Durango, la Ciudad de México y otros, sin embargo la Jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum, indicó seguir en naranja contrario a dichas declaraciones, a pesar de los más de 417 mil casos confirmados, registrando la CDMX 68mil contagiados siendo aún la más alta del país, y pese a su “esquema” de capacidad hospitalaria, ha estado en los últimos días al límite e indicando con ello la obligación de aplicar la máxima restricción por el alto riesgo de contraer el virus, sin embargo no lo ha querido decretar.

Es cierto la Jefa de Gobierno implementó una campaña de aplicación de pruebas de detección de Covid a la población en general, sin embargo dichos quioscos los cuales funcionan de 9 a 1 de la tarde, solo aplican hasta las 10 de la mañana dichos test porque se les acaba rápidamente, por ende no son suficientes y hacen salir a la población en balde ya que llegan a estos lugares de atención y ya no se les permite formarse porque ya carecen de dicho estudio de detección, sin mencionar el exponer también al mismo personal de salud quienes deberán de permanecer en el lugar forzosamente hasta la hora final antes mencionada.

Es claro que la Ciudad de México se encuentra en semáforo rojo, dicho por la misma Secretaría de Salud, y los números de contagios lo confirman, pero para Claudia Sheinbaum, es rojo-naranja, viéndolo con miopía o daltonismo, aunque esto implique el exponer a la población de más contagios y por ende más muertes; al final, 16 Estados regresaron a la máxima alerta mientras otros 16 estarán en color naranja.