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COVID A LA CASA BLANCA

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Por Rafael Lulet

El martes 3 de noviembre, se llevará a cabo la votación por el próximo dirigente presidencial en Estados Unidos, podría ser Donald Trump con su segundo mandato o Joe Biden, quien es sorpresivamente el favorito para llegar con mejores preferencias entre los ciudadanos de ese país, aventajando con 15 puntos en la intención de voto colocándose en 52 sobre 37 por ciento del actual presidente, ni la visita de López Obrador logró revertir la tendencia.

Todo parece indicar que el Covid-19 ha vencido al candidato republicano quien tenía todo al principio del año para continuar en la Casa Blanca, sin embargo la pandemia no sólo coloca a Estados Unidos como unos de los países con más contagios y muertes a nivel mundial sino con un presidente populista obtuso y poco convincente para sacar adelante una de las naciones más poderosas del mundo, sin mencionar los problemas de racismo presentados en los últimos dos meses, dejando en la lona a Trump, sin poder tener un respiro en las encuestas para subir puntos, esto en menos de cuatro meses de la elección.

La polarización impuesta por el actual presidente antes y durante su administración dan como resultado un punto negativo entre los ciudadanos quienes ya no confían en su mandatario, pero no es para menos, el desempleo cayó a raíz de la pandemia hasta el 14.7 por ciento dejando a 21 millones de personas en la calle, con caída libre donde se espera llegue al 20%, sin lograr frenarlo o tener una fórmula para invertirlo, a pesar de haber anunciado una posible vacuna contra del C-19, el cual si fuese así no lograría revertir el daño ocasionado en ese país antes de noviembre.

Decretar una salida pronta para afrontar las pérdidas económicas por la emergencia sanitaria no le resultó favorable, por un lado sí lograron evitar una caída libre financiera pero no fue contundente, y por otro lado no pudieron contener el aumento de los contagios ni las muertes los cuales subieron al 200 por cientos, y es a la fecha que no han tenido un control sobre eso; también se vio afectado México quien presionado por Donald Trump, realizó la misma estrategia y ambas naciones se encuentra sufriendo por el mismo mal, aunque al parece ser el más perjudicado al final de cuentas será nuestro país.

La historia se repite en el sentido que el candidato menos esperado será quien llegue a la Casa Blanca, tal como ocurrió con el mismo Trump contra Hilary Clinton, pero siendo la diferencia la ventaja la cual tenía el actual presidente republicano para continuar con un mandato más y se le fue de las manos, aún falta 3 meses y medio para el cierre electoral pero la situación no pinta para un posible cambio en las preferencias de las encuestas, con esto es un claro ejemplo de cómo las cosas pueden salir mal de un momento a otro y ser arriesgado el apostar con los enfrentamientos, la polarización así como un discurso ya desgastado, sin mencionar las malas desiciones tomadas del showman norteamericano.

Los demócratas de nuevo podrán estar al frente de uno de los países más poderoso del mundo, quienes tendrán un gran reto porque Donald Trump no deja esa nación en sus mejores momentos, con una alta tasa de desempleo, una economía muy golpeada y desgasta por una pandemia que no ha querido ceder y en ese ámbito con números muy alto de contagios sin una vacuna la cual pueda generar confianza en la población.