- El récord histórico de exportaciones mexicanas a Estados Unidos fortalece el frente externo, pero el Banco de México condiciona cualquier baja adicional de la tasa de interés a la evolución inflacionaria de 2026.
México cerró octubre como el principal proveedor de bienes importados por Estados Unidos, en un contexto de contracción del comercio global y endurecimiento arancelario. Al mismo tiempo, el Banco de México (Banxico) reafirmó una postura monetaria de gradualidad y cautela, dejando abierta la posibilidad de nuevos recortes a la tasa de referencia, pero supeditados a que no se materialicen presiones inflacionarias persistentes.
Ernesto Madrid
De acuerdo con cifras del BEA y el US Census Bureau, las importaciones estadounidenses provenientes de México alcanzaron 48.5 mil millones de dólares en octubre, un máximo histórico, y representaron 17.7% del total, la mayor participación registrada. En el acumulado de enero a octubre de 2025, México exportó 448 mil millones de dólares a EUA, un crecimiento anual de 5.6%, consolidando su liderazgo por encima de Canadá y China.
Este desempeño se explica, en buena medida, por la ventaja arancelaria relativa que mantiene México. Mientras el arancel promedio efectivo que paga el resto del mundo ronda 11%, México enfrenta uno cercano al 5%, gracias a las exenciones asociadas al cumplimiento de las reglas de origen del TMEC, que cubren más de 80% de sus exportaciones. En contraste, China enfrenta aranceles efectivos cercanos al 37%.
Pese a la imposición de nuevos aranceles por parte de la administración Trump, 81.6% de las exportaciones mexicanas ingresaron a Estados Unidos libres de gravamen en octubre. Además, los registros administrativos sugieren que 78.2% de las importaciones mexicanas cumplieron con el TMEC, un avance significativo frente al 48.7% previo a los cambios arancelarios, lo que apunta a una mayor integración productiva regional.
En el frente monetario, Banxico reconoció en su minuta más reciente que los incrementos al IEPS y los nuevos aranceles tendrían efectos inflacionarios transitorios, pero enfatizó la necesidad de evitar efectos de segundo orden. La Junta de Gobierno ajustó su guía futura hacia un mensaje más abierto, señalando que evaluará “el momento” para realizar ajustes adicionales a la tasa.
Las posturas individuales coincidieron en un tono más prudente. Mientras algunos miembros anticipan que el ciclo de recortes no ha concluido, otros plantearon un enfoque de “esperar y ver”, e incluso mantener la tasa sin cambios hasta contar con evidencia clara de convergencia inflacionaria hacia la meta.
El escenario central de analistas apunta a una pausa en el primer trimestre de 2026, con una posible reanudación de recortes hacia mayo o junio, una vez que la inflación muestre una tendencia descendente más clara. Así, el sólido desempeño exportador de México ofrece un respaldo macroeconómico relevante, pero no suficiente, por sí solo, para acelerar la relajación monetaria.
En síntesis, México gana terreno en el mercado estadounidense gracias a su ventaja arancelaria y al TMEC, mientras Banxico avanza con pies de plomo: la economía exporta a máximos históricos, pero la tasa de interés solo bajará si la inflación lo permite.
@JErnestoMadrid
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