- Aunque el índice general terminó el año en 3.7%, alimentos, transporte y servicios mantuvieron la presión sobre el bolsillo, mientras 2026 arranca con nuevos riesgos por impuestos y aranceles.
El dato es alentador en el papel, pero no necesariamente en el supermercado. Al cierre de 2025, la inflación en México bajó a 3.69% anual, su nivel más bajo para un fin de año desde 2020. Sin embargo, para millones de familias el alivio fue limitado: los precios de alimentos, transporte y servicios básicos siguieron marcando el ritmo del gasto cotidiano.
Ernesto Madrid
De acuerdo con un análisis de Banamex Estudios Económicos, con información del INEGI, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró en diciembre un aumento mensual de 0.28%, menor al promedio histórico y por debajo de lo esperado por el mercado. Aun así, el incremento estuvo impulsado por rubros que inciden directamente en la vida diaria, como los servicios turísticos, el transporte aéreo y terrestre, así como las mercancías alimenticias.
En términos simples: viajar en vacaciones, comer fuera de casa y llenar la despensa fue más caro, incluso en un contexto de desaceleración inflacionaria.
El componente no subyacente —donde se agrupan productos agropecuarios y energéticos— mostró una variación mensual negativa de -0.16%, gracias principalmente a la caída en precios de frutas, verduras y algunos productos pecuarios. Bajaron, por ejemplo, el huevo, el pollo, la calabacita, la papaya y el chile.
Este descenso ayudó a contener la inflación general, pero fue insuficiente para compensar el encarecimiento de otros alimentos procesados, que forman parte del consumo habitual y que seguirán bajo presión en los próximos meses.
Donde el problema persiste es en la inflación subyacente, aquella que refleja tendencias más duraderas. Aunque cerró el año en 4.33% anual —ligeramente por debajo de noviembre— sigue por encima del promedio histórico y lejos del objetivo del Banco de México.
Los servicios, particularmente los ligados al turismo, restaurantes y transporte mantuvieron aumentos elevados. La explicación es estructural: el incremento acumulado de los costos laborales, incluidos los ajustes al salario mínimo, sigue trasladándose a los precios finales.
En otras palabras, aunque la inflación general baja, los servicios siguen encareciéndose lentamente, pero de forma constante.
Banamex advierte que esta desaceleración podría ser temporal. Para inicios de 2026 se anticipa un repunte inflacionario derivado del aumento en impuestos y aranceles que entraron en vigor el 1 de enero, con un impacto directo en mercancías y bienes importados.
Si bien la apreciación del tipo de cambio y un crecimiento económico moderado podrían amortiguar parte del golpe, el escenario sigue siendo frágil. La inflación general podría ubicarse alrededor de 4.2% en el primer trimestre y cerrar 2026 cerca de 4.3%.
El cierre de 2025 deja una lectura dual: la inflación baja en las estadísticas, pero no desaparece del bolsillo. La estabilidad de los precios agropecuarios dio un respiro momentáneo, mientras que alimentos procesados, transporte y servicios continúan presionando el gasto familiar.
Para los consumidores, el mensaje es claro: la inflación está más controlada, pero no vencida. Y para 2026, el riesgo no es solo que suba el índice, sino que vuelva a hacerlo justo donde más duele.
@JErnestoMadrid
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